Godoy Cruz vive un momento angustiante, frustrante.
El descenso, y no es para menos, resultó ser una puñalada al corazón del hincha de Godoy Cruz, que como siempre demostró en la noche del Gambarte que el aliento sigue siendo de primera.
Este viernes 13 en el inicio del campeonato se vivió una jornada dual. Por un lado, la tristeza del presente futbolístico. Y por el otro, la alegría de volver a alentar a los colores que nos hacen tan feliz. Colores que desde hace cuatro meses (principios de octubre) los dirigentes han decretado no usar y respetar.
Godoy Cruz Antonio Tomba salió a jugar un partido con una camiseta sin historia, aunque algunos traten de argumentar lo contrario. ¿La dirigencia entiende que los colores son una de las pocas cosas que nos quedan?
Salvamos a la cancha con los colores que nos hicieron grandes, los que usó el Cachorro, el Morro, el Gato o el Negro Camargo.
Y basta de estupideces de cábalas y marketing que a nadie le importa. Entiendan dirigentes, vivimos un momento sensible y no está el horno pa’ bollos.

